******************************************************************************************************************************************************************************* ******************************************************************************************************************************************************************************* Fashion Suicide Superstar: noviembre 2010 THE MONCHIE HORROR PICTURE SHOW
miércoles, noviembre 24, 2010
fear
 

Banksy crea polemica con esta bella intro del programa de The Simpsons: oscura, decadente y divertida critica a la 20TH Century Fox, y un poco más profundo. 

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posted by Monchie Horror @ 12:20 a. m.   0 comments
lunes, noviembre 08, 2010
mierda mexicana



Voy a explotar                                                                             
By: Monchie Horror

Director: Gerardo Naranjo
Género: Pretentious Mexican Cinema


Gerardo Naranjo hace cine para gente pendeja que se cree inteligente. Al estilo de Carlos Reygadas, Fernando Eimbcke y Amat Escalante. Imitando burdamente el trabajo de cineastas de talla internacional como Wong Kar-Wai, Lars Von Trier, Gus Van Sant, Michael Haneke o Jim Jarmusch. Existe, pues, un nuevo grupo de cineastas mexicanos que se creen muy “listillos” y de vanguardia, y que quieren salirse de los clichés del cine “actual” pero se inscriben dentro de otro: el del cineasta independiente posmodernillo anti-Hollywood. Son las promesas del negocio de los festivalillos de cine, prometiéndonos historias “diferentes” de “nuestro México”. Pero deberían saber una cosa, ofrecer productos diferentes no es muestra de calidad, eso se gana con un trabajo incesante, coherente y de calidad, no con habladas de niño de vecindad.

Sobre la obra de Gerardo Naranjo, lamentablemente no veo una pizca de honestidad en su trabajo, le pasa como a muchos otros artistas mexicanos que no encuentran una voz propia e imitan insaciablemente lo que les gusta, como una mala copia, un bad cover version. Y es que Naranjo proviene de la vena de los cineastas egresados de las escuelas de cine en México, que a la fecha han dado como fruto solamente aberraciones. El problema es que estas escuelas les dan de comer atole con el dedo a los alumnos, estudiando las mismas películas y rascándose las colas unos a otros, sin una pizca de creatividad en sus proyectos, convirtiendo el material cinematográfico en un mero adorno sin alma ni corazón.

Ya me había llevado un mal sabor de boca con la primera cinta de Naranjo Drama / Mex (de la que no hablaré en esta ocasión), pero Voy a Explotar (2008) si me terminó por emputar. En un país de extremos como lo es México, cualquier cosa donde no salga Adal Ramones y Eugenio Derbez lo tachan de Cine de Arte y ensayo. Así pasa con el cine de Naranjo. Vemos en esta película a dos teens que “odian la vida” y a la sociedad adulta, pues ya nada en este mundo les puede ofrecer algo a dos “solitarios” jovencitos enamorados, confundidos  y nihilistas (diste en el clavo con el espíritu de los tiempos, Naranjo). ¿Qué queda por hacer?, pues según el director un montón de tomas contemplativas y mucho argot “juvenil” subido de tono (recordemos que para que la película llegue a los jóvenes y sea creíble se deben asumir 8 groserías como mínimo en cada dialogo, ¡pues así hablamos chingados!). Voy a explotar no cuenta nada nuevo, en su afán de cine global se pierde en un montón de efectismos perecederos, como película que trata de mostrar a la juventud de nuestra época se queda muy pobre, da pena la verdad: es pretenciosa, deshonesta y pedante, como si Amar Te Duele la hubieran cruzado con Elephant (y hubiera salido The Elephant Man).


Calificación: 0 monchies de 5.


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posted by Monchie Horror @ 12:13 a. m.   2 comments
jueves, noviembre 04, 2010
burger queen
Carl's Jr. Lovers
by: monchie 

Hay un celular que parece nuevo pero está muy desgastado, es un modelo de hace 5 años, de una orilla cuelga un llavero, una especie de muñeca marchita gótica acaramelada y con gafas muy claras, tiene la boca abierta y media ceja borrada, se toca el pecho, está sola y me recuerda siempre a la chica que me regaló el llavero.
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1. Yo sigo a 3 clases de mujeres: lindas, destruidas e introvertidas. Pero ese día escapaste a toda lógica. Subí al taxi con prisa, llevaba más de una hora de retraso, es increíble que ante mi neurosis sea tan descuidado, pero es que pierdo la noción del tiempo.
No suelo hablar con extraños en ninguna parte, desde los 14 años aborrezco (más o menos uniformemente) a las personas, pero subiste al taxi y te sentaste junto a mí. De una manera tan extraña (y como si fuéramos piezas del destino) te hablé, todo en ti me pareció raro: tu piel morena y esos ojos tristes, hundidos y penetrantes, los pechos prominentes ante tu delgadez, la falda fancy y unas sandalias baratas, además sonreías perdida y hablabas, decías… cosas maravillosas.
Íbamos al mismo lugar, coincidiendo en espacio y tiempo, en las palabras y el lenguaje corporal, subimos al tren que tienen 33 paradas distintas y acudimos al mismo sitio, me pareció increíble, pero natural. En ese momento yo quería pasar el tiempo contigo, indefinidamente. Y así charlamos, me parecías muy atractiva (aunque no eras nada bonita), cada palabra que articulabas tenía vida propia, y te quería besar.
Bajamos y te invité a comer. Todo este viaje lo había planeado en solitario, con mis audífonos, leyendo, viendo por la ventana, tomando café, pero apareciste para someternos en una burbuja misteriosa cuyo camino quería adivinar: yo te debí conocer por una razón.

2. Tenía 6 meses de soltero, ni que decir de mi horrible noviazgo anterior, fue tan doloroso que ya ni siquiera pensaba en las posibilidades, fue todo perder. Entonces, de repente, estabas tú, con toda esa figura mítica y familiar, con esos frames pestañeantes, hablando conmigo, comiendo y tomando café como si el mundo se fuera a acabar. Creo que ahí empecé a conquistarte, mi encanto surtió efecto también, y es que tú y yo fuimos puestos aquí, en este tiempo y lugar para enamorarnos, para hacer locamente el amor, para hacer cosas desesperadas, simplemente para juntar dos dimensiones gemelas (y opuestas) a favor de la reproducción humana.
Pero tenías que irte… pensé, influido por toda esa mierda romántica que había aprendido en mi clase de literatura de la universidad, que si estábamos destinados a tener algo nos volveríamos a encontrar, sin importar cómo. De todas maneras te deje mi correo electrónico. Al despedirnos te abracé muy fuerte, y me devolviste el abrazo entre tus delgados músculos, me diste un pequeño beso, pensé en ti el resto de ese día.
La semana siguiente esperaba tu correo, primero cándidamente, después con  desesperación, no me escribiste. No había manera de rastrearte, no existías en Internet, apenas sabía de ti, además no conocía exactamente en cuál ciudad vivías. Me fui haciendo a la idea (terrible) de que me había equivocado, que tú y yo, como los lazos humanos frágiles, jamás nos volveríamos a encontrar, que fue un instante precario, en el que dos estrellas se encuentran, se aman y nunca más se vuelven a ver.

3. A veces pensaba en ti, pero yo deseaba mudarme a una ciudad más grande donde posiblemente no te encontraría, ni me recordarías, sería como si nunca hubiera existido. Así lo hice, y conocí a una chica: hermosa, sencilla, callada y de mirada fulminante. Enseguida empezamos a compartir los días. No era como aquello que había sentido contigo, era distinto, sin prisas, suave y reconfortante, seguro y familiar. No estaba enamorado pero era parte del encanto, al lado de esta chica parecía sumirme en una época inmutable, próspera, dulce hasta las lágrimas, una estabilidad que en ningún momento había tenido, y claro que quise olvidarte, y progresivamente lo fui haciendo, hasta que te volviste un recuerdo borroso, y yo fui formalizando mi relación con esta chica que me invitaba a buscar a su lado una felicidad que yo ignoraba, que ni siquiera imaginaba.

4. Todo iba perfecto… lamentablemente si estábamos destinados a encontrarnos, a pesar del tiempo y la distancia, de los millones de personas de esta inmensa ciudad, de mi actitud distraída y mi obsesión por salir poco y siempre a lugares no concurridos, tenía entonces que toparme contigo. En realidad tú me encontraste a mí. Yo iba inmerso en mis audífonos, pensando como siempre, imaginando y planeando la tarde en solitario, y te apareciste y me abrazaste. Me emocioné, no sabía muy bien cómo reaccionar, eras tú, exactamente como la primera vez, con los ojos hundidos y penetrantes, con esa voz hipnótica,  me quede ahí sin moverme, apenas ladeando la cabeza mientras hablabas.
Fuimos por un café, estaba nervioso, me porté mal, grosero y egoísta, por un momento temí que te fueras. Después todo fue sencillo e hicimos clic de nuevo. Me contaste que estabas en la otra ciudad casi todo el tiempo y que sólo venías una vez al mes aquí para comprar algunas cosas para tu papá, coincidimos en el día y en el basurero, otra vez. Me parecía de la misma manera algo natural, y una prueba de que tú y yo teníamos algo, una unión misteriosa, tal vez desde vidas pasadas. Quizás sólo era una idea para darle un significado especial a tu persona, y es que después de odiar tanto tiempo a la humanidad, ver a una chica encantadora como tú es casi un milagro.
Pero yo ya no estaba solo ni disponible, andaba con una chica, y no era cualquiera, había decidido que fuera serio, era como un mar en calma donde podía sumergirme sin ahogarme.  De todas maneras te pedí el celular, no quería volver a perderte. Coincidimos en vernos una vez al mes, cada que vinieras a la gran ciudad.  

5. Las mejores ideas de mi vida han surgido en Carl’s Jr., también mis más grandes decisiones, y sobre todo en este restaurante es donde he enamorado a mis chicas.  No se si sean esas hamburguesas tan grandes, las papas grasosas (y deliciosas) o la posibilidad de tomar soda infinitamente, pero es precisamente el sopor que emana de la comida el que produce un efecto mágico en el que puedo usar mi encanto natural y la habilidad de manipular el lenguaje en pos del amor sexual. Nunca falla, por eso siempre salgo en mi primera cita a Carl’s Jr., he intentado con KFC y con Pizza Hut, pero nunca es lo mismo, no se genera el mismo efecto, no hay el mismo amor masificado de producción de alimentos, ni esa estrellita coqueta recordándote que pronto tendrás un orgasmo.  Y decidí que esa vez fuéramos a Carl’s Jr. Sé que sueno tremendamente cabrón, pero tenía una buena razón, había una hamburguesa nueva, rellena de papas fritas y Salsa Amor, tenía que probarla y compartirla contigo.
Carl’s Jr. surtió efecto. Fueron 4 horas de hablar sin parar, tanta cafeína me da la energía y me quita los filtros de realidad, creó que hablé demasiado, pero a ti te gustaba, convertía temas de conversación estúpidos en suaves discusiones, no estaba de acuerdo en casi nada de lo que decías pero lo ocultaba tras un chiste ingenioso, me porté bien, hasta fui a servirte un poco de Coca-Cola con Sprite, no comí aprisa, no use aderezos exóticos, éramos solamente tú, yo y la hamburguesa especial.  

6. Se hacía noche, era el momento de decidir si este sería un final hollywoodense, feliz y caprichoso, con un guiño a la locura y la aventura, donde escapáramos juntos y empezáramos una nueva vida, un cheque en blanco, un lavado de cerebro, globos de colores irradiando el cielo; o por el contrario, si este sería un final de cine de arte, tremendamente largo y doloroso, abierto y turbio, cargado de drama y erotismo, trágico y amargo, una bala fría en el corazón.
Tú esperabas mi próximo movimiento, se acababa el tiempo de tomar decisiones, nos mirábamos a las manos, a los ojos, a nuestros labios, a punto de surgir esas palabras “mágicas”, entonces llamó mi novia:

-Amor, te traje una nueva hamburguesa de Carl’s Jr., creo que te gustará, tiene toda esa basura que te encanta, quería saber si ya venías porque se está poniendo fría, y porque ya quiero verte…

Pude haberme quedado en silencio o titubear un poco, decirle mentiras, decirle la verdad, colgarle, gritarle, desquiciarme, llorar…

-Si amor, en media hora llego.

7. Si alguna vez estuvimos destinados tú y yo ya no lo sé, pero esa noche tomé la decisión de no esperar nada, de borrarte parcialmente de mi mente (al menos del lado de los deseos), esa noche quedaste reducida a un recuerdo, vago, desgastado, lejano… pero siempre presente, en alguna parte en la que esta historia jamás pudo concluir, donde nunca te volvía a ver, donde nos apresuramos a olvidar nuestros rostros.

8. Estábamos cerca, en la misma ciudad, en el mismo barrio, en la misma calle, pero fue imposible volver a reconocernos.

FIN
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posted by Monchie Horror @ 7:34 p. m.   0 comments
 
About Me


Name: Monchie Horror
Home: Mexicali, Baja California, Mexico
About Me: en mi otra vida fui pianista. cuando era niño queria ser: mimo, mago y comediante, tambien balarin de tap y titiritero, nada de esto funciono. despues empece a hacer mis propios comics: el camello galactico y godzilla vs. mario bros. todos fueron repudiados por la critica, con desesperanza me refugie en las peliculas y caricaturas de los 80*s. despues la musica y los libros me hicieron ver que la vida es como tiritas acidas de colores nucleicos. siempre he sido triste, y conforme pasan los anos nada me aleja de pensar que la tristeza no cesara. me gusta mucho escribir, pero mi sueño es llegar a ser director de cine, sino me muero muy joven creo que lograre serlo. a veces soy un panda otras tantas me vomito, pero siempre puedo contar con que las cosas estaran cada vez peor. odio los gritos. odio a las personas escandalosas. amo la nieve. amo el chocolate.
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